Las habilidades sociales son de suma importancia ya que los seres humanos somos seres sociales por naturaleza. Estas habilidades nos permiten relacionarnos de manera efectiva con los demás, facilitando nuestra vida en diversos aspectos.
La capacidad de comunicarnos de manera clara, escuchar activamente, mostrar empatía, resolver conflictos de forma constructiva y establecer vínculos positivos son solo algunos ejemplos de habilidades sociales que resultan fundamentales. Al desarrollar y mejorar nuestras habilidades sociales, podemos fortalecer nuestras relaciones interpersonales, construir redes de apoyo, alcanzar metas personales y profesionales, y disfrutar de una vida más plena y satisfactoria.
Las habilidades sociales se pueden abarcar desde diferentes enfoques, dependiendo de cada persona.
– Puede ser que la persona no posea en su repertorio conductual las estrategias sociales para manejarse de forma efectiva (ej. no sabe iniciar o finalizar una conversación con otra persona en una fiesta).
– La persona posee las habilidades sociales necesarias para una comunicación exitosa pero los nervios, ansiedad o ciertos pensamientos disfuncionales inhiben el despliegue de éstas (ej. la persona sabe cómo iniciar una conversación con otra persona porque tiene esas habilidades, pero la ansiedad le impide ponerlas en práctica – se ruboriza, suda mucho, el corazón se le sale del pecho, se le seca la boca o es el pensamiento de que no va a ser capaz de gustarle a esa persona o de que la otra persona se va a dar cuenta de que está nervioso/a y se va a alejar).
